Las crisis desnudan nuestras prioridades. En el caso de los gobiernos, existe una suerte de confesión política en el conjunto de aquellas cosas que se cancelan, que se posponen o que siguen en pie a pesar de todo. Así lo refleja el hecho de que, mientras la pandemia de COVID-19 tiene a una parte de la población en cuarentena indefinida y a otra parte en las calles tratando de equilibrar el peligro de contagio con el del hambre, el proyecto del denominado “Tren Maya” sigue en marcha. Incluyendo el proceso para “reubicar” (verbo para las buenas, que por las malas se convertiría en “desalojar”) a las personas que viven en la ruta del megaproyecto.

Desde el inicio, las autoridades del gobierno federal asumieron como un hecho inevitable que el proyecto del “Tren Maya” implicaría que ciertas poblaciones serían “relocalizadas”, proceso para el cual el Fondo Nacional de Fomento al Turismo (FONATUR) recibiría el apoyo técnico del Programa de Naciones Unidas para los Asentamientos Humanos (ONU-Hábitat).1 Esto incluiría, entre otras, a distintas comunidades y colonias que se encuentran localizadas en el paso de la ya existente vía ferroviaria Chiapas-Mayab.

En Campeche, tanto el gobierno federal como quienes habitan en la delta de la vía férrea coinciden en que el actual paso cotidiano de trenes de carga es un riesgo para las familias. También coinciden en que el peligro sería mayor cuando empiece a operar el “Tren Maya”. Sin embargo, difieren en cuál debiera ser la solución. El gobierno federal ha optado por “reubicar” a la población, desmantelando comunidades y barrios. Por su parte, una buena parte de las y los habitantes se han opuesto a la idea de ser “reubicados”2 y han señalado que, incluso antes de que se anunciara el proyecto del “Tren Maya”, habían exigido a las autoridades que los rieles del tren sean los reubicados. Aseguran que las casas o terrenos en los que viven ya estaban ocupados desde antes de 1899, año en el cual se otorgó la concesión para la construcción de la vía de ferrocarril que conecta la ciudad de Campeche con el resto de la Península de Yucatán.3

Sin embargo, las autoridades del gobierno federal ya han tomado una decisión y el “Tren Maya” no corregirá su ruta. Si bien se ha dicho en distintas ocasiones que nadie sería obligado a dejar su casa y que todo se realizaría por el diálogo, no pareciera tener mucho sentido hablar de consensos cuando la negociación parte de decisiones ya tomadas. Si bien hay gente que ya habría dado su consentimiento para la “reubicación”, la resistencia de muchos otros, así como la ruptura de vínculos comunitarios o vecinales y los trabajos de construcción que se realizarían, pudieran generar daños irreparables a los derechos humanos.

La insistencia de las autoridades ha sido tal que ni siquiera la pandemia de COVID-19 ha logrado suspender los trabajos para realizar este proceso. Habitantes de Campeche reportan que ya se está realizando en estos momentos el censo necesario para iniciar la “reubicación”. Temen que esto sea una señal de que se realicen desalojos durante la contingencia. La cronología de los últimos días pareciera apoyar las preocupaciones de estas personas: incluso ante los tiempos tan complejos a los que nos enfrentamos, el “Tren Maya” es para las autoridades un capricho irrenunciable. Expongo aquí un recuento breve de lo que ha ocurrido en los últimos días.

Luego de que el Consejo de Salubridad General declarara la emergencia sanitaria por causa del virus SARS-CoV2 (COVID-19),4 la Secretaría de Salud publicó el 31 de marzo un acuerdo por medio del cual ordenaba al sector público, privado y social “la suspensión inmediata, del 30 de marzo al 30 de abril de 2020, de las actividades no esenciales, con la finalidad de mitigar la dispersión y transmisión del virus SARS-CoV2 en la comunidad, para disminuir la carga de enfermedad, sus complicaciones y la muerte por COVID-19 en la población residente en el territorio nacional”.5

El 30 de marzo, un día antes de la suspensión de actividades decretada por la Secretaría de Salud, la oficina en México de ONU-Hábitat anunció que entre los núcleos que serían “reubicados” se encuentran las colonias Camino Real, Santa Lucía y Bellavista de la ciudad de Campeche, por lo cual realizaría “entrevistas de consenso con vecinos, lo que permitirá tener un análisis exhaustivo de la situación de la población que reside en el sector aledaño a las vías y, por lo tanto, continuar las obras”.6 Asimismo, consideraba que dicha actividad era “esencial para la construcción del Tren Maya, por lo que se realizará respetando todas las medidas de seguridad sanitaria”.7

El 3 de abril, FONATUR anunció que las obras físicas para la construcción del “Tren Maya” iniciarían el 30 de abril con el tramo que conecta Palenque, Chiapas, con Escárcega, Campeche.8

El 4 de abril, la oficina en México de ONU-Hábitat anunció que, en coordinación con el gobierno del Estado y el municipio de Campeche, realizaría del 13 al 20 de abril entrevistas a los vecinos de las colonias Camino Real, Bellavista, La Ermita y Santa Lucía, a través de llamadas telefónicas o de visitas personales.9 También informó que “en la medida en que la contingencia sanitaria lo permita, ONU-Hábitat realizará posteriormente reuniones vecinales para comunicar los resultados obtenidos e informar sobre los próximos pasos, buscando soluciones habitacionales óptimas para cada hogar”.10

La pandemia por el COVID-19 ha marcado una vuelta en el timón para cualquier gobierno del mundo, la cual obliga a redefinir prioridades para los próximos años. Sobre todo en materia presupuestal. En medio de este aislamiento nacional que, hasta ahora, continuaría hasta finales de este mes, el gobierno federal sigue en la ejecución del proyecto del Tren Maya. Y esto incluye el proceso de “reubicar” personas a las cuales no se les ha dado la información completa y quienes, en virtud de la contingencia, no pueden acceder con normalidad a información pública sobre lo que sucede, ni a medios de defensa para protegerse de posibles afectaciones a su derecho a la vivienda y a su patrimonio.

Si la seriedad de los tiempos no logra alarmar a las autoridades como para reconocer la necesidad de cancelar el “Tren Maya” –proyecto sobre el cual sobran razones para temer por su realización-, al menos debiera mover su humanidad para obligarlas a suspender todas las actividades relacionadas a ese proyecto. Es desalentador escuchar a personas que, además del estrés y de las preocupaciones que de por sí ya enfrentan por este contexto de salubridad, se encuentran también con el temor de perder sus viviendas y sus barrios: si aún durante la pandemia se han continuado con los censos y se iniciarán las obras de construcción, ¿quién les garantiza que no tratarán de desalojarlos próximamente, con o sin COVID-19?

1 ONU-Hábitat. “Campeche – Diagnóstico de población a lo largo de las vías del tren”, 30 de marzo de 2020. Disponible en formato digital a través de este enlace.

2 La Jornada Maya. “Familias de Campeche rechazan reubicación por Tren Maya”, 8 de septiembre de 2019. Disponible en formato digital a través de este enlaceTribuna Campeche. “No a reubicación por el Tren Maya”, 29 de agosto de 2019. Disponible en formato digital a través del enlace.

3 VéaseGantús, Fausta; “Ferrocarril campechano 1900-1913”, Gobierno del Estado de Campeche/Universidad Autónoma de Campeche/Instituto de Cultura de Campeche, Serie Historia, Palo de tinte y Campeche, 1996.

4 Consejo de Salubridad General. ““ACUERDO por el que se declara como emergencia sanitaria por causa de fuerza mayor, a la epidemia de enfermedad generada por el virus SARS-CoV2 (COVID-19)”, publicado en el Diario Oficial de la Federación el 30 de marzo de 2020. Disponible en formato digital a través de este enlace.

5 Secretaría de Salud. “ACUERDO por el que se establecen acciones extraordinarias para atender la emergencia sanitaria generada por el virus SARS-CoV2”, publicado en el Diario Oficial de la Federación el 31 de marzo de 2020. Disponible en formato digital a través de este enlace.

6 ONU-Hábitat. “Campeche – Diagnóstico de población a lo largo de las vías del tren”, 30 de marzo de 2020. Disponible en formato digital a través de este enlace.

7 Ídem.

8 Diario de Yucatán. “Obras del Tren Maya en la Península, inician este 30 de abril”, 3 de abril de 2020. Disponible en formato digital a través de este enlace.

9 ONU-Hábitat. “ONU-Habitat entrevistará a vecinos de Campeche”, 4 de abril de 2020. Disponible en formato digital a través de este enlace.

10 ONU-Hábitat. “ONU-Habitat entrevistará a vecinos de Campeche”, 4 de abril de 2020. Disponible en formato digital a través de este enlace.

Publicado el 6 de abril de 2020

https://www.animalpolitico.com/hojas-en-el-cenicero/el-tren-que-no-se-detuvo-en-la-pandemia/

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